POV: MARCUS GLASHTE
Cinco días, cinco días desde el accidente de Ethan, cuatro desde que fue inducido al coma; no he asistido a la universidad durante estos días, la verdad es que no tengo cabeza para nada. Busco el número de la habitación, giro la perrilla encontrándome a Fernanda en el interior de ésta, suspiro con pesadez al verla, desde el accidente este hospital ha pasado a ser su segunda casa, se niega a salir a menos que sea para ir al instituto; he agotado mis recursos para sacarla de aquí, incluso le comenté a papá pero no tomo ninguna medida al respecto solo se limitó a decir... " si para que esté saludable debo dejarla hacer eso, pues entonces qué lo haga". No sé qué concepto tenía mi padre de “ saludable” pero definitivamente erra erróneo.
— ¿ Nada?.— Interrogo entrando a la habitación, Fer niega con la cabeza, observo a mi amigo sobre esa cama y no puedo evitar sentirme mierda.
— Fer, quizás debería quedarme yo está noche.— Le sugiero, pues no me gusta que se maltrate tanto y después de su desmayo de hace unos días no deja de preocuparme, niega. Es tan terca.— O su madre...
— No.— Me interrumpe de manera tajante . — Sara no tiene problema con que me quede y yo tampoco.
Maldigo interiormente por su actitud, no puede ser que sea tan obstinada.
— Sólo quiero que duermas cómoda— argumento en mi defensa.
— Aquí lo estoy.
La seguridad en su mirada me disloca por unos segundos, me he negado a comprenderlo, intenté maquillarlo, hacerme el idiota pero su mirada y acciones solo confirman mis sospechas.
— No entiendo— susurro perturbado— ¿ En qué momento pasó?.
— ¿ Qué cosa?— interroga con inocencia y es todo lo que necesito para explotar.
— ¡Tú enamorada de Ethan!.— Abre los ojos como platos, abre la boca para alegar pero la detengo .— No intentes negarlo, eres demasiado obvia.
— Marcus...
— ¡ Hay miles ahí afuera!, ¿ porqué él?. — No puedo controlar todo lo que sale de mi boca, me siento frustrado, enojado, que me quiera ver la cara sólo logra aumentar mi ira . — No lo ves, ustedes no pueden estar juntos ambos son tóxicos, el uno para el otro.
— ¿ De qué hablas?— susurra confundida.
—¡ De ustedes!.— Elevo las manos al aire.— j***r, tú y él son la combinación más letal.
— Marc...
— ¡Es que ya lo veo venir, el chico traumado más la niña asustadiza, con sus trastornos alimenticios y...
Silencio.
Maldigo tras mis ultimas palabras, Fer me observa con una mezcla de dolor y decepción en sus ojos. Me he pasado, toque una tecla extremadamente sensible para ella, esto es lo que sucede cuando pierdo el control , no mido mis acciones y mucho menos mis palabras, puedo ver sus ojos achinarse, la he lastimado, sin poder soportar más su triste mirada me largo como alma que lleva el diablo.
****
— Sírveme otro — le ordeno a la chica tras la barra.
Llena mi vaso otra vez, el sabor llena mi paladar y siento el caliente recorrer mi garganta, me siento frustrado, cansado, ni el alcohol ha logrado quitarme este genio de los mil demonios que tras la discusión con Fernanda he cargado, admito que intentar alcalizarme no ha sido la mejor idea, no estoy ebrio, no he olvidado el incidente de esta tarde y continúo sintiéndome como la mierda, definitivamente no ha sido buena idea. Necesito relajarme así que pienso en lo único que puede lograrlo... sexo.
Busco mi móvil entre los bolsillos de mi pantalón, pienso a cual llamaré pero decido rifarlo.
— Dime una letra— le digo a la mesera.
— ¿ Qué?— me mira sin entender.
— Dime una letra del abecedario.
La chica me mira escéptica durante unos segundos, debe de estar pensando que ya estoy totalmente ebrio, poco me importa lo que piense.
— M— responde al final, le sonrío en agradecimiento. Tecleó la M en la lista de mis contactos, el primer nombre se vislumbra ante mis ojos Marie Smith hago una mueva con los labios, no, ella es muy intensa , muevo el puntero hacia bajo Monic Budd, paso de largo, tampoco me interesa. Continuo buscando hasta llegar al final de las lista de mis contactos M, Maya Saddler, el último en la lista, estoy a punto de borrar y colocar otra letra pero recuerdo que Saddler tiene una deuda conmigo, me levanto y camino rumbo a la salida del bar, no obtendría sexo pero disfrutaría molestando a mi fea favorita.
He marcado varías veces su número pero no responde, sé que debe estar ignorándome deliberadamente así que decido jugar a mi estilo, conduzco hasta su casa. Estaciono a dos casas tras la de Saddler, intento abrir la puerta del auto y no puedo, maldigo a mi mecánico por darme ésta chatarra en lo que arregla el mío, ¡no tenía una peor disponible, j***r!; implanto más fuerza sobre la puerta y cede,desciendo del auto con toda la intención de ir tras mi objetivo, me detengo al ver la puerta de la casa abrirse y a ella salir, lleva su acostumbrado moño mal hecho, una sudadera que creo que me quedaría perfecta y unos pantalones bastante anchos para ella, demonios, si que era un caos vistiéndose, pero no fue su peculiar estilo lo que me hizo detener mis pasos, fue verla subirse al auto que esperaba frente a su casa y por el cual tuve que estacionarme del lado contrario de la calle .
Sin poder evitarlo consulto el reloj que llevo en mi muñeca ¿a dónde irá Sanddler a las diez y treinta de la noche?, giro sobre mis talones evitando ser visto, entro al auto y sin saber muy bien lo que estaba haciendo decido esperar a que el auto en que Saddler acaba de montarse arranque, puede que sea efecto del alcohol en mi sangre o curiosidad pero decido seguirla. Total, no tenía nada más interesante que hacer.
El auto gira en varias calles, tomando una ruta contraria a la casa de Maya, después de casi treinta minutos de camino lo veo detenerse en una casa modesta, el conductor se baja y me quedo de piedra al ver un chico de aproximadamente mi edad descender de éste pero ¿ qué demonios?, la cochera se abre y el auto entra en ella, hasta donde tengo entendido Saddler no sabe conducir lo cual significa que una tercera persona va en el auto. El chico entra a la casa, la puerta de la cochera es cerrada, me quedo expectante en mi auto esperando ver qué sucede, veinte minutos han pasado y nada de Saddler y los otros, muero de impaciencia, estoy a punto de dejar esto por la paz y largarme hacia Mia casa pero como si el destino deseara ayudarme la puerta de la cochera vuelve a levantarse, ahora otro auto sale, escucho el motor rugir y me sorprende que un clásico como ese tenga ese tipo de motor, no es común ver un antiguo Chager rugir de esa manera. Tal parece la inocente Maya, tiene amigos con gustos peculiares.
No veo señales de Saddler así que decido seguir este nuevo carro, algo me dice que ella va ahí dentro. El auto da varias vueltas antes de adentrase en dirección a la salida de la ciudad, algo dentro de mí me advierte que debería dejar esto así pero el hecho de pensar que Maya pueda estar en peligro no me permite hacerlo, música a los lejos empiezo a escuchar, el auto gira a la derecha adentrándose en un callejón, el sonido de la música se hace más presente.
Joder.
Mi boca se abre en una enorme O al ver la cantidad de autos que aquí hay, ¡ demonios, me siento en medio de una escena de Rápido y Furioso!.
El sonido de la música llena todo el lugar al conjunto de las voces y el sonido de los autos, casi pierdo mi objetivo al ver tantos culos juntos, j***r, había llegado al cielo sin pretenderlo.
El Chager detiene su camino quedando estacionado frente a mí en medio de una pirueta que casi me hace chocar contra el, ¡ hijo de puta!; la puerta del copiloto de abre y veo al moreno salir, mi teoría de que Maya está dentro de ese auto se confirma al verlo. Veo al conductor salir y siento mi polla endurecerse al ver ese trasero, es una chica de mediana estatura aunque sus botas de combate con tacón le agregan unos centímetros , va ajustada en unos jeans y lleva puesta una pequeña blusa que deja su abdomen al descubierto, su cabello es totalmente rojo y lo lleva recortado un poco más hacia arriba de los hombros, ¡maldición!, esa mujer estaba más que buena. Su rostro gira levemente tras decirle algo, sonríe ampliamente y la veo.
El mundo detuvo su paso después de eso, no estaba borracho, si acaso había tomado dos o tres tragos, por lo que mis sentidos estaban funcionando en todas sus capacidades; yo podría confundir muchas cosas en la vida, incluso mis interiores con los de papá, pero esa sonrisa nunca la confundiría. Tenía años observándola en silencio, lo hacía desde la sombra porque sabía que ella no me perdonaría lo que hice y porque tampoco quería cambiarlo. La sangre descendió a mis pies, me quede clavado observándola, eso debía de ser una ilusión, no era posible, esa chica no podía ser... Maya.
Aunque eso explicaba muchas cosas, el porque no había salido de la casa, el hecho de que desapareciera después de montarse en ese auto, entonces no había una tercera persona en el coche era ella quien lo había introducido a la cochera. En medio de mi estado de shock la veo saludar a varias personas, los chicos la devoran con la mirada y ella es consciente de eso.
¡ Esto tiene que ser una puta broma!.
Observo cada paso que da hasta volver al auto, ¡ hasta su manera de caminar era otra!, toma su lugar en el volante, el auto arranca y decido seguirla, a ella y toda la multitud. Todos parecen formar una especie de línea para dejarla pasar, pienso seguir tras su rastro pero un auto se interpone en mi camino, maldigo, el conductor frente a mi desciende del auto y camina hasta estar al lado de la ventanilla de la carcacha en la que voy, bajo el vidrio.
— A partir de ahí es terreno prohibido — me dice — así que mueve tu carcacha si quieres ver la carrera.
Asiento en respuesta, no hay que ser muy inteligente para saber que eso fue una orden, estacionó el auto y desciendo de él, camino hacia la multitud, el bullicio es ensordecedor alguien empieza a hablar por un alto parlante.
— ¡ Damas y caballeros!— todos gritan al escucharlo, me abro paso entre la multitud y puedo ver al dueño de la voz con acento extranjero, éste se encuentra en medio de dos autos, logro reconocer uno de ellos y quiero clavar un cuchillo en mis ojos, esto es demasiado para una sola noche — ¡ Bienvenidos a lo mejor de New York… laaaaaa juuuuuuunnnnglaaaaa — más gritos.— ¡ Corredores... Ahora!.
El chirrido de las llantas me disloca unos segundos, todos se mueven rápidamente hacia una pantalla enorme que hasta ese momento no había notado, en ella se vislumbran ambos autos, mi corazón martillea fuertemente en mi caja torácica al ver como el Chager maneja, creo que el otro ni siquiera es contrincante contra él; todos gritan, vociferan, incluso puedo escuchar uno que otro golpe, esto realmente le hace honor a su nombre porque es una maldita jungla.
No puedo evitar preguntarme ¿ cómo demonios terminó Maya aquí?. Parece algo irracional, imposible ante cualquiera que la conozca, incluso aquí, observándola hacerlo pienso que todo puede ser efecto de mi mente dislocada, es que ni con la mente más imaginativa del mundo hubiera llegado a pensar esto.
Los gritos se intensifican aún más al ver el final de la meta, el Chager llega y es coronado como ganador.
— ¡Te lo dije viejo!— grita el chico a mi lado— ¡Snake es la maldita perra más rápida de todo el estado!.
¿ Snake?, así se hacía llamar, miles de interrogantes se formulan en mi cabeza, ¿ quién demonios eres Maya Saddler?.
Todos corren hacia ella, si en algún momento tenía dudas de quien era lo confirme al verla reír abiertamente tras su victoria, observo cómo el chico del altavoz le entrega lo que supongo es su pago, asiente en su dirección y vuelve a su auto, el moreno junto a ella. ¿ Quién demonios era ese idiota?. Parecían íntimos.
El auto enciende y lo veo desaparecer, voy hacia la carcacha y decido ir tras de ellos, la rabia empieza a colarse por cada parte de mi ser; ella es una maldita hipócrita, delante de todos se vende como la pobre chica reprimida por su apariencia y eso no es más que una fachada, la maldigo mil veces por todas las noches en las que no he podido dormir por el remordimiento de haber lastimado a la chica equivocada. Conduzco como alma que lleva el diablo, en estos momentos no soy consciente de nada a mi alrededor, vislumbro el auto a la lejanía y sin pensarlo dos veces me adelanto a éste, freno de golpe interponiéndome en su camino, después de ver cómo conduce estoy seguro de que no se estrellaría contra mí. Sus llantas chirrean tras el freno de golpe, pasan unos segundos antes de obtener alguna respuesta por parte de ellos, veo la puerta del copiloto se abrirse , aprieto los dientes al ver al moreno descender de éste e ir contra mí.
Escucho otra puerta abrir y sé que ha sido ella quien ha salido ésta vez.
— ¡ ¿ Qué pasa contigo maldito imbecil ?!— me grita el hijo de puta antes de empujarme.
— ¡Peter, cálmate !— la veo de espaldas intentando controlar al tipo frente a mí.
— Hazle caso, Peter— sus manos se detienen en su fallido intento de calmar a su amigo, podría jurar que ha dejado de respirar al escuchar mi voz.— No querrás que tu amiga se enoje— susurro mordaz, con todo el veneno que llevo dentro y me permito sacar en este instante.— ¿ cierto Maya, o debería decirte Snake?.