—¿Y usted quién es? —la pregunta de Sven, capta mi atención—. ¿Es el padre de mis nietos? —cuestiona curioso. Habla directamente a él, sin rodeos, sin titubeos. Que diga “mis nietos” me causa ternura como nerviosismo, porque a pesar de que apenas estamos teniendo un encuentro, Sven Reynolds habla con propiedad al tratarse de mí. Ares se acerca al fin. Todo este tiempo estuvo dándonos nuestro espacio, mirando de lejos como llorábamos en medio de un reencuentro bastante emotivo. El detective también estuvo mirando de lejos, pero sinceramente, su presencia no me importa, por eso no me cohibí en llorar como lloré, en reaccionar como lo hice. Ares está más que acostumbrado a mis muestras de afecto espontaneas, así como a mis llantos también, así que, presenciar esto, de seguro ha sido lo más

