Kikyo miró a todos lados mientras caminaba por los pasillos del palacio. Tenia días donde se sentía vigilada y eso la tenía en un estado de nervios raro. Desde hace dos días que estaba más alerta que nunca, sentía que los accidentes que sus padres habían pasado no eran casualidad, no creía realmente que fueran accidentes. O al menos ese instinto de ella le dictaba que no. Vio a Kagome en ese jardín y una mueca de asco apareció en su rostro. Ella la detestaba, le molestaba verla tan tranquila, quería quitarla de su camino para siempre y si tenía que matarla para conseguirla lo haría. Caminó en su dirección dispuesta a perturbar la tranquilidad que la rodeaba. Si ella no tenía esa tranquilidad, tampoco Kagome la tendría. Kagome levantó la mirada y suspiró, una pequeña sonrisa se formó en e

