Treinta y seis

1227 Palabras

Inuyasha miró el cuerpo desnudo de Kagome mientras ella se adentraba al agua. Otra vez había caído bajo su hechizo y la había sacado del palacio. Lamió sus labios admirando cada curva, cada tramo de perfección en ese cuerpo de diosa que poseía. Ahora el sentimiento de que ella le pertenencia era más fuerte porque Kagome le dijo que lo amaba. Ya nadie podría alejarla de su lado. Kagome era completamente para él y la persona que tratara de alejarla no viviría para siquiera tener otra vez ese pensamiento. Cuando ella salió mojada fue por su vestido para colocarlo sobre su cuerpo. Él se quedó en la grama mirándola, esperando para ver qué nuevo entretenimiento ella maquinaba para él. Porque sabía que esa cabeza maquinaba sin parar. Aun cuando ella le confesó que lo amaba tenía sus reveseras o

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