TEMORES CON PESADILLAS

1263 Palabras
Estaba sentada frente a la ama de llaves Elizabeth que por razones obvias me miraba con el ceño fruncido a mí y la hoja que leía, no entendía porque se demoraba tanto en darme una respuesta si solo eran un par de frases escritas y podría decirme un simple no o si ante estas larga espera.   -        No hay presupuesto establecido -        Aunque sea para el pequeño Noah John -        Podría hablar con su padre y explicarle -        El señor está de viaje -        ¿Y sus abuelos? -        Ellos no están autorizados -        Y si le envía un correo con las explicaciones -        Srta. Durango creo que ya le explique la situación y la respuesta -        Está bien, no diré nada más   Se que esto es algo complicado, pero lo intentare por mi parte y hare que funcione para que Noah John sea un niño normal y feliz.   Mientras almorzaba, aproveche en tratar de entablar un conversación con Mariana, aunque si aparecía gruñilda era imposible pues le gustaba el silencio, éramos las tres trabajadoras que nos veíamos las caras todos los días aparte de León el portero, esta situación me estaba volviendo algo antisocial y hablar con Noah John no me funcionaba por el silencio.   . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .   Había noches que me despertaba como la primera vez que dormía en esa casa, noches en las cuales me despertaba porque sentía que me observaban, pero jamás veía nada solo oscuridad, algunas noches dormía con la lampara prendida pues era incomodo y más pues nadie a mi alrededor creía lo que decía.   Muchas mañana me desperté demasiado cansada pues no había dormido adecuadamente y las desveladas no eran adecuadas ya que tenía una día demasiado activo con Noah John.   . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .   Aunque no lo crean ya tenía un año trabajando como niñera de Noah John, me sentía feliz y agradecida por muchas cosas una de ellas es que el pequeño Noah John ya tenía tres años y ahora era un niño demasiado risueño, durante ese año estuve viviendo en la mansión pues decidí ahorrar aparte que muchos fines de semana estuve cuidando a Noah John, aunque no me incomodaba, sino que me hacía tener más empeño en lo que hacía.   Todos los días revisaba blog sobre niños, aparte de comprarle cuentos, algunos peluches antialérgicos de dragones y carros, le daba algunas lecciones o pequeñas terapias para que pueda caminar y ahora era como un loquito correteando por todos lados y aunque no lo crean era gracioso verlo.   Aunque el único problema existente era que aún no decía alguna palabra, sé que cuando se sienta listo empezara a hablar como un lorito y sé que será pronto.   Y aunque me gustaba pasar tiempo con Noah John, no me gustaba la casa pues aparte de ser solitaria y con el diseño de puras puertas me sentía algo asfixiada.   . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .   Mi fin de semana libre después de algunos semanas decidí salir, con una pequeña maleta en la espalda con algo de ropa, pues pensé regresar el domingo en la noche, me sentía feliz por dos razones muy especiales, después de mucho esfuerzo y arduo trabajo, creo que algun alma de esta casa se apiado de mí.   El sábado que salía muy temprano para mi escapada de fin de semana, Elizabeth me llamo para hablar un momento al despacho, hablamos de muchas cosas, pero una de ellas y la más importante era que el padre de Noah John estaba agradecido con mi trabajo como nana del pequeño y según los comentarios y los arreglos que había dado a la vida del pequeño y su habitación, decidió confiarme un presupuesto mensual para lo que Noah John necesitara, libros, juguetes, salidas supervisadas, entre otras más.   Y aunque no lo crean sé que mi labor como niñera solo es cuidarlo, pero tantas cosas que vi y me entere con el tiempo me hizo darme cuenta de que es un trabajo exigente.   Cuando salí de la mansión, me dirigía a mi segunda alegría del día que era mi propio departamento, y si, aunque no lo crean con la paga que tenía y con el ahorro, me llegue a comprar un apartamento era algo pequeño, solo tenía dos habitaciones y bueno mis padres me ayudaron un poco, aunque me negué al principio, pero creo que aún se sentían algo culpables por lo que paso, pero eso ya estaba algo superado, aunque no del todo.   El pequeño apartamento lo había decorado un poco ya que el tiempo no me daba mucho, pero tenía lo esencial para vivir, y con respecto al asunto de mi ex desgraciado, bueno solo decir que no leía periódicos o revistas pues cada vez que abría una veía algun reportaje, noticia o anuncio viendo su horrible rostro junto a esa mujer que alguna vez llame amiga, pero las cosas ya están hechas y recordarlos es amargarme la vida así que continuo haciendo mi vida feliz.   El domingo por la tarde que regresaba a la mansión y caminaba por el largo camino desde el portón hacia la entrada de la mansión, estaba casi cerca cuando levanto la mirada y vi una sombra en la ventana del tercer piso, me detuve en si mirando hacia la ventana por largo rato pero mi vista perdió cuando tocaron la bocina atrás mío y era el chofer que venía supongo trayendo al pequeño Noah John, pero cuando levante mi mirada la pieza del tercer piso estaba en oscuras, trate de ignorar y capaz fue Elizabeth.   Cuando entre a casa, el pequeño Noah John me vio y corrió a abrazarme, adoraba sus abrazos tan llenos de amor, la rutina del turno noche la realice como costumbre y luego me dirigí a mi habitación.   Decidí tomar un baño caliente para relajarme y poder dormir como un bebe, pero cuando salí sobre mi cama estaba uno de los peluches de la habitación de Noah John, se me hizo demasiado raro y aunque quise ir a dejar el peluche a la habitación no pude >.   Esa noche creo que fue la peor de todas pues mientras dormía tuve la misma sensación y trate de ignorarla y no abrir mis ojos, me acomode en la cama para poder dormir nuevamente pero no podía así que decidí dejar de ser miedosa pero al abrir mis ojos no vi nada aunque al voltear al lado de la mampara había la sombra de un hombre parado y aunque no pude verlo y solo su sombre pegue un grito y con los ojos cerrados prendí la lampara de la habitación llevándome con la sorpresa que no había nadie y otra cosa que note fue que el peluche de Noah John tampoco estaba.   “Me estaré volviendo loca” “La gente tendrá razón” “Los comentarios serán verdaderos” “Será que me volví un alma como en las películas y no me entere”   Muchas de estas frases pasaban por mi mente, trate de entrar en razón y no pensar tonterías, aunque en realidad moría de miedo, la casa daba miedo, tuve que dormir otra noche con la lampara prendida, algo incomodo y sabía que mi día empezaría mal, hasta pensé seriamente tomar calmantes para dormir sin perturbaciones.    
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR