Mi mañana empezó con un sonido de la alarma totalmente desagradable, tenía flojera despertarme pues no dormí bien durante la noche, me aliste como se sebe y baje a la cocina con mi uniforme que consistía en una blusa blanca manga larga con un suéter de lana sin mangas azul oscuro y ya se falda o pantalón azul oscuro algo ceñido, lo bueno de todo es que podía usar zapatos bajos o zapatillas, pero decentes.
Entre a la cocina donde encontré a la ama de llaves Elizabeth, le dio un saludo y le consulte por si el día tendría labores, me explico que el pequeño estaba durmiendo pues llego con la familia en un viaje en la madrugada y que lo conocería a medio día.
Y así fue comenzó mi día después de desayunar, me quede sentada en la cocina pues no podía vagar por la casa y estar en mi habitación tampoco, así que podría ir al jardín, pero me daba vergüenza preguntar o moverme porque todo movimiento era observado, decidí matar el silencio para hablar con Mariana.
- Mariana, ¿no?
- Si, Srta.
- Dime Galia, trabajaremos juntas
- Jejeje, me preguntaba si haces más labores
- Soy la chef y nutricionista de la mansión, me encargo de los alimentos del joven Noah y su padre. También de los empleados
- Así que la mansión no parece tan solo como parece
- Aunque solo nos conocemos los que trabajamos aquí
- ¿Porque?
- Bueno, porque . . . . .
- Srta. Durango, acompáñeme para que conozca al joven Noah
Al final no pudimos terminar nuestra conversación ya que con Elizabeth presente era imposible poder conversar o mejor dicho chismear.
Cruzamos el salón y subimos las escaleras la cual tenía un barandal con dirección al salón al lado izquierdo había una puerta la cual quise preguntar, pero fui silenciada porque me retrase en seguirle los pasos a Elizabeth, continuando por el lado contrario seguido de una pasadizo se visualizaban las habitación eran diez en total y la habitación cinco de la derecha era del pequeño Noah John.
La habitación de Noah tenía un diseño minimalista, al lado derecho había un mueble con bloques de tela de colores para guardar sus pertenencias y al lado izquierdo un cama de color blanco con gris al igual que la habitación.
Lo que me pude percatar es que no había fotografías, ni cuentos, ni peluches, ni nada, existía una cómoda de pared algo alta vacía, aparte que la ventana de la habitación tenía un pequeño espacio para poder usarlo como asiento, un área de descanso a la ventana, pero no había nada decorado en ese cuarto, era un cuarto sin vida, pareciera que a ese niño lo tenían por así decirlo abandonado.
Cuando nos acercamos a su cama del pequeño Noah que tenía unas barandas, él aún estaba durmiendo, Elizabeth me indico donde se encontraban algunas cosas para Noah y que le avisara cualquier cosa.
Me quede observando unos momentos al pequeño Noah John y verlo dormir era algo agradable, tan pequeño y daban ganas de apretarle esos cachetes tan regordetes, le di una pequeña mecida para que despertara, cuando lo hizo me dio una mirada de sorpresa y confusión supongo que es porque no me conoce.
- Hola, pequeño Noah John, ¿cómo estás?, soy Galia tu nueva niñera
El pequeño Noah John no respondió a mi saludo, supuse que era porque es tímido, prepare un baño caliente, le pedí que bajara de la cama, pero no bajo solo me miraba echadito, pensé que al ser un niño de dos años sabia muchas cosas, pero me percate que no.
Noah John tenía una mirada demasiada cautivadora, tenía unos ojos color miel, lo cual causaba quererlo comer a besos pues era algo llenito y sus cachetes redondos.
Decidí cargarlo para llevarlo hacia la tina, lo senté sobre el pequeño taburete donde le empecé a quitar la ropita para bañarlo antes que se enfríe el agua, me percate que el pequeño tenía raspones y unos pequeños moretones los cuales ya estaban por desaparecer y mi mente imagino muchas cosas al ser tan pequeño y tener esas cosas en el cuerpecito.
Cuando lo estuve bañando me miraba algo asustado y no entendía porque, así que decidí jugarle y cantarle algo que se me ocurrió y mi beneficio fue recibir una risa muy adorable por parte de Noah John, lo cual derritió mi corazón.
Cuando lo tuve bien vestido y arreglado, baje hasta la cocina con el pequeño y le pedí una manzana con un platillo y un cuchillo a Mariana, fui al comedor y lo senté en su silla para niños y empecé a pelar la manzana y cortarla en rodajas delgadas, cuando le ofrecí, Noah John me daba miradas de susto, hasta que decidió aceptarlas y empezó a comer.
- Delicioso, verdad
- Deseas más manzana
Me obsequio una mirada y asintió con su pequeña cabecita y le entregue el plato con las rodajas de manzana, verlo comer con entusiasmo fue algo bueno, decidí robarle unas rodajas porque también tenía hambre.
Salí del comedor con Noah John en brazos y lo deje en los sofás del jardín mientras dejaba las cosas en la cocina, cuando regrese al jardín lo encontré gateando sobre la hierba muy feliz.
Estuvimos jugando un rato hasta que era la hora del almuerzo, senté al pequeño en su silla mientras llegaba su comida, mientras lo ayudaba a comer, después de dejarlo en su habitación pues tenía siesta en la tarde donde aprovechaba en almorzar, decidí obtener algo de información sobre Noah John.
- ¿Puedo pregúntale algo?
- Depende
- Me percate de algunas cosas cuando cuidaba a Noah John
- Solo te puedo decir que no ha tenido buenas niñeras, su padre tiene mucho trabajo y algunas ocasiones viaja por largos meses.
- Mmm, ya veo, pero pude notar que . . . .
- Me doy cuenta de que eres curiosa, pero es bueno que lo sepas la última niñera golpeaba al joven Noah John y las anteriores solo se limitaban a cuidarlo y nada más por ello el joven Noah John es así.
- Ok, ahora entiendo todo.
- Y ya no me hagas preguntas.
Mi día continua con la rutina establecida con el pequeño Noah John, ya cuando me encontraba ya en mi habitación, recostada en mi cama me puse a pensar en todas la cosas que un niño como Noah John ha podido pasar y posiblemente la falta de familia y solo estar con niñeras lo ha hecho un niño algo temeroso, pero yo está dispuesta a cambiar eso.
Me levante de mi cama y me puse a escribir todo lo que quería hacer por Noah John para que sea un niño fuerte y activo mientras yo sea su niñera hasta que el tiempo lo decida, no dejare que nada malo le suceda de ahora en adelante.
Cuando me di cuenta de la hora, volví a mi cama donde me arrope y me quede profundamente dormida.