[CLAIRE] Han pasado dos días desde que firmamos el acuerdo y todavía siento que camino sobre una superficie ligeramente inestable. Nada a mi alrededor cambia de forma evidente, pero todo tiene un peso distinto. La enfermera comenzó esta tarde y la simple presencia de otra persona en casa altera la manera en que respiro. Mireille llega puntual, con una carpeta ordenada y una serenidad que no invade, pero tampoco duda. Se presenta con voz suave, mira a mi padre a los ojos y le habla con respeto, no con lástima. Eso ya es un alivio. Mi padre la observa desde el sofá, los hombros más delgados de lo que recuerdo hace un año. —¿Y tú quién eres? —pregunta, sin ocultar la desconfianza. Mireille me cede la palabra con una mirada breve. Es el momento. —La empresa tiene un programa de apoyo pa

