—Venga Ámbar no puedes estar todo el día enfadada por una tontería—dice el apretando mi trasero —Si puedo— El me agarra del brazo tirando de mi, para entrar a su despacho, cerrando la puerta con llave, me empuja suavemente contra la pared. —No estoy de humor Oliver—intento empujarlo pero fue en vano, el me agarra de las manos poniéndolas por encima de mi cabeza—Suelta—el se acerca más a mi pegando su cuerpo contra el mío —¿Estas segura que puedes pasar el día enfadada?—dice el susurrando al oído, el sabía perfectamente mis puntos débil, comienza a besar mi cuello, intentó resistirme, mientras con una mano tiene agarrada mis manos contra la pared, su otra mano va bajando desabrochando los botones de mi camisa, hasta llegar a mi falda. —Me encanta que lleves faldas o vestidos, me faci

