Ella no se levantó hasta el día siguiente, no pude apartarme de ella en toda la noche, ella al abrir los ojos me miró por unos minutos y desvío su mirada, me acerque a ella agarrando su mano. —Ámbar nena ¿Cómo estás?—Digo retirando algunos cabellos de su cara, ella se gira dándome la espalda, la escuchó llorar, me duele verla así —Todo estará bien nena, lo siento—Le digo —NADA ESTA BIEN, NUNCA NADA ESTUVO BIEN, SIEMPRE TODO ESTUVO MAL, todo está mal Oliver—Dice ella ella perdiendo los nervios, al escuchar los gritos el médico entra rápidamente—TODO ESTA MAL, TODO ES CULPA MIA—Dice ella pegándose a si misma, me acerco a ella agarrando sus manos y abrazándola—Fue culpa mía, no debía haber ido, todo es culpa mía, soy una imbécil, debía de haber pensando muy bien las cosas—Dice ella lloran

