Capítulo 6

1006 Palabras
NARRA ÁMBAR Comencé a escuchar gritos de socorro. Me levante y me dirigí al cuarto donde se escuchaba aquellos gritos, veía una mujer de cabello castaño, ojos azules como el mar, parece cansada, está muy delgada, llena de heridas. –¡suéltame!–gritaba ella con lágrimas y con todas sus fuerzas Mientras que un hombre la agarraba del cuello. Ella me mira con pena y con los ojos llenos de lágrimas. —¡suelta a mamá! ¡Tu eres malo!–digo, acercándome a él para empujarlo. El se acerca a mi empujándome contra la pared, haciendo que solo me quedé inmóvil. –No le hagas nada por favor, si quieres pegar alguien pegame a mi, a ella dejala–dijo aquella mujer levantándose con la poca energía que tenía poniéndose ella enfrente. –tranquila ella esta bien, pero tu no, nunca lo estarás mientras estés viva, vivirás en mi infierno–Dijo el hombre —lo siento cariño—Dice ella besando mi frente, mientras me saca de la habitación, cerrando la puerta con llave mientras yo solo grito a todo pulmón —mamá—Digo sin energías Escucho sus gritos desesperación y dolor, después de varios minutos el abre la puerta, saliendo mientras se abrocha el pantalón, me acercó para entrar al dormitorio, la veo a ella tendida y llorando mientras está en la cama llorando y cubriéndose con las sábanas, a pesar de que no haya nadie ella sigue gritando, me acerco a ella para abrazarla en silencio, ella llora en silencio, pero es como si pudiera escuchar sus gritos a pesar de que ella estuviera callada. Me levantó con el corazón acelerado, siento como si mi corazón fuera a salir de su lugar, la respiración me falla, me levantó rápidamente al baño a lavarme la cara, me miró fijamente al espejo, me parecía a ese hombre, el hombre que le hizo la vida a mamá imposible, estaba convencida que no eran sueños, eran recuerdos. Cuanto más me miraba al espejo más asco sentía hacia mí, al mirarme fijamente lanzó contra el espejo el vaso que estaba allí provocando que se rompiera, caigo al piso llorando, mientras algunos recuerdos me vienen a la cabeza del funeral de mamá, dolía demasiado recordar cómo había perdido a mamá. Oliver había entrado rápidamente al escuchar el espejo romperse, el me mira desde la puerta, me ayuda a levantarme, él solo se acerca a mi abrazándome fuertemente. —mamá murió cuando a pensás tenía ocho años, se suicidó—Le digo llorando e intentando de alguna manera justificar lo que había sucedido —Necesitas ir a un psicólogo Ámbar llevas tiempo evitando, cada vez que sacó el tema te enfadas pero es por tu bien—Dice el suavemente Al escucharlo, me alejo de él poniéndome de pie, me sentía ofendida. —¿Piensas que estoy loca verdad?—digo frustrada —Ámbar yo no eh dicho eso, solo te estoy diciendo que necesitas hablar con alguien, tu situación a medida que pasa el tiempo está empeorando, primero lo de la bañera y ahora esto, debes de tratarlo con profesionales, estás complicando las cosas— —Ya lo hemos hablado varias veces Oliver, no quiero hablarlo con nadie, no lo necesito, no quiero la ayuda de nadie, yo puedo solucionar mis propios problemas, solo necesito tiempo para sobrellevar todo— —¿Qué no lo necesitas?—Dice el acercándose a mi, mientras pone una de sus manos sobre mi cuello acercándome más a él—Te estás haciendo daño sin darte cuenta, necesitas ver qué es lo que realmente te sucede, necesitas ayuda profesional— —NO, no voy a tratarlo, estoy bien así— El parece frustrado, sale del dormitorio sin decir nada, parece muy enfado. Voy detrás de él. —Oliver—Digo mientras le agarro de la mano, casi suplicando para que me escuche—Probare con una sola sesión primero, si no me gusta no volveré a ir—Le digo, el se da la vuelta —Una sesión estaría bien para empezar, debes de ir así para que puedas descansar, dejar de tener pesadillas diariamente, ya verás como con el tiempo lo irás superando y podrás diferenciar las pesadillas de los recuerdos— Doy un paso atrás asintiendo, el no me creía, pensaba que le estaba mintiendo, que no sabía diferenciar los sueños de la realidad. Entre al dormitorio cerrando la puerta con llave. —Ámbar abre la puerta— —Quiero estar sola, no quiero estar con nadie— —Abre o voy acabando rompiendo la puerta—Dice él, sabía que el sería capaz de romper la puerta, el solo se acerca a mi llevándome a la cama, para así quedarse a dormir a mi lado sin decir absolutamente nada. —No pienso dejarte sola—Dice el abrazándome. Me quedo dormida en sus brazos me sentía segura, sabía que Oliver no me amaba, eso dolía, dolía saber que había aceptado pasar mi vida al lado de la persona que no me ama, me trataba increíble en todos los sentidos el era genial, pero muchas noches lloraba porque a pesar de estar con él a veces me sentía sola. El se queda dormido, me gustaba mirarlo cuando estaba así, se veía tan relajado y tranquilo. —Ojala algún día puedas amarme la mitad de lo que yo te amo, que puedas sentir aunque sea un cuarto de los sentimientos que siento por ti, espero no partirme en mil pedazos estando a tu lado, si te pierdo moriría Oliver, espero que cumplas tu promesa de que nunca me sueltes, te amo más de lo que tú mismo podrías llegar a imaginar—Le digo susurrando, besando sus labios, había aceptado vivir con un hombre que no me amaba, porque tenerlo lejos de mi dolía más, me conformaba tenerlo físicamente aunque no pudiera estar en su corazón, algún día el sería capaz de amarme como yo lo amo a él, estoy segura que el tiempo lo podrá cambiar absolutamente todo.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR