Sebastian Los días pasan y acostumbrarme a compartir mi espacio con Adeline es relativamente más fácil de lo que me imaginaba. Lo bueno de la mudanza es que ya no necesitamos fingir salir juntos y puedo centrarme en el trabajo, algo que con otra mujer no creo que hubiera sido tan sencillo. Ella disfruta pasando tiempo con mi madre y mamá la adora como si fuera su propia hija, pasan su tiempo juntas y es mejor, creo que demasiado tiempo juntos no hubiera resultado tan beneficioso. Aunque solo lleva unas semanas su aroma ya se impregnó en mi cama, y en cada habitación por la que pasa, dejando una estela de fragancia frutal, mi baño está lleno de sus cosas de belleza y debo escucharla viendo su serie de romance favorita en las tardea. Su presencia sin duda alguna cambió todo en mi espacio.

