Kyle detuvo su carro junto a la acera frente al instituto cerca de las cuatro y treinta minutos de la tarde. Nunca pensé que además de todo nos quedaríamos estancados en el tráfico de la autopista. El partido había iniciado a las cuatro en punto y temía que Mark ya no tuviera intenciones de llevarme a comer algo después. Por algún motivo no pude evitar culpar a Kyle otra vez. - Gracias – me limité a decir mientas tomaba mis cosas y me deshacía del cinturón de seguridad. - No hay de qué – murmuró por lo bajo, mirando el volante con demasiado interés. Yo sabía que quizás había sido demasiado dura con él luego de la llamada de Emily, pero no podía evitarlo. – Suerte con tu cita. Rodé los ojos y me bajé de su carro rápidamente, azotando la puerta con mucha más fuerza de l

