CAPITULO 62

1180 Palabras

Rachele me llevó por la parte trasera de su casa, el suelo era muy inhóspito y terminé tropezando como tres o cuatro veces. La noche estaba tan fría que estaba extrañando las bebidas calientes de doña Yanet, y la grata compañía de Juan, su hijo. -         Antes de ir a Omsdianna –me dijo Rachele, luego de sentarse en una roca-, este era mi lugar favorito, el ruido del rio, el cantar de los pájaros, me daba la tranquilidad necesaria para poder sonreír ante las adversidades que se nos presentan en la vida –su mirada estaba perdida en un punto cualquiera del n***o y desolado cielo. -         Me gustaría decir que es un lugar bello, pero la verdad es que casi no veo nada… -         Ven siéntate junto a mí, la roca es lo suficientemente ancha para ambos –me dijo y enseguida me senté junto a

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