Thalía y Rachele habían preparado pollo al horno con ensalada griega -una ensalada que como dice su nombre proviene de Grecia y lleva; tomate, pepinillo, cebolla, aceitunas negras y queso feta-. El pollo olía tan bien que cuando Rachele me entregó mi plato, la boca se me hacía literalmente agua; esperé a que terminen de servir para que podamos disfrutar todos de la cena al mismo tiempo, pero demoraron tanto que por un momento mi estomago me quería matar. - Ahora si a disfrutar de la cena -nos dijo don Paco. Sin pensarlo un instante, corté un trozo de carne y lo metí en mi boca, estaba tan delicioso que fue inevitable cerrar mis ojos para transportarme a cualquier rincón del ancho universo, para disfrutar –sin que nadie me interrumpa- de tan delicioso plato. - Creo que de

