- ¿Qué pasó cariño? –me preguntó Rachele cuando me senté junto a ella. - Fui a llamar a Tati, porque me dijo que tenía algo que decirme, y como se fue no me lo dijo –le mentí. - Ah… mañana la podrás llamar, en la carretera no hay señal… - Si amor eso haré –le besé la mano y ella me sonrió. Mi padre tenía razón, ya tenía por quien preocuparme, y para bien mio, y de mi cabeza, también era quien amaba. La cena transcurrió con un clima muy alegre, ¡Y cómo no! había muchos motivos para estar alegres. Los muchachos de Ahoskie iban a recibir entrenamiento de primera calidad, puesto que sería el mismo Salvatore quien se encargaría de entrenarlos, mientras que yo sería –por un tiempo– su asistente técnico, mientras me preparaba en un curso virtual de entrenami

