A eso de las tres salí de casa de mis padres rumbo al cementerio. Tenía, mejor dicho, necesitaba hablar con Luciana y con mi abuelo. Tomé un taxi y en el trayecto le escribí a Tatiana para contarle que ya había llegado, y para que también se lo dijera Rachele, ya que no tenía como comunicarme con ella; pero Tatiana no me respondió, seguramente estaba en un lugar de Ahoskie en el que no tenía señal o simplemente estaba ocupada. En la puerta del cementerio estaba como siempre doña Leti, quien como siempre se acercó a saludarme y a preguntarme por qué no había ido en tanto tiempo - Dichosos los ojos que te ven muchacho – me dijo al verme bajar del auto– si no recuerdo mal, la última vez que viniste fue con la muchachita esta… bajita… - Rachele, se llama Rachele –le dije– y

