Al día siguiente regresé con los padres de Tatiana –en su auto– a Omsdianna. Era domingo, así que llegamos a la ciudad el lunes al medio día; lo primero que hice al llegar a ella fue ir al Bunker; cuando llegué me encontré con Soso y el primer equipo, estaban entrenando a doble turno como cada lunes. - Dichosos los ojos que te ven, Thomas –me dijo el profe en cuanto me acerqué a ellos. - Tuve unos problemas personales y debí ausentarme unos días… le pido una disculpa profesor… - Sigan trabajando –les dijo a los muchachos del primer equipo, entre los que estaba, para sorpresa mía, Juan-; no sé qué fue lo que paso contigo –me dijo cuando ya estábamos un poco alejados del equipo- solo sé que cometiste una gran falta y aquí no se perdona nada, he tomado la decisión d

