Alexandra El atardecer ya va llegando, no entiendo cuando fue que pasó volando todo este tiempo, pero el equipaje ya está perfecto en realidad algo distinto a mis prendas de vestir no necesito, porque solo me van hacer querer escapar para regresar aquí. Cada vez que escucho que alguien entra presiento que es una tragedia, es mi mamá tal vez ya alcanzó a nivelar sus emociones, cuánto desearía poder hacer lo mismo, sin embargo, soy distinta. —¿Cómo estás? —me preguntó mi mamá, ella está transformada, tiene un vestido muy elegante y qué decir de su rostro tan maquillado, podría jurar que está a punto de celebrar algo. —Para nada bien, aunque verte sonriente es algo lindo. —Espero que todo tenga que ver con una súper reconciliación. —Tengo que ayudarte a bajar todo ya mismo, tu esposo

