No he salido de mi habitación desde que dejé en el despacho a Jennifer. Me siento extraño y confundido. Ni siquiera enojado o con ganas de lanzar algo al suelo, más bien me siento decepcionado, no de ella, al menos es lo que creo, sino más bien de mí, de mi incapacidad para ser maduro y entender que ella no es Jessica. Más bien de mi incapacidad para ser maduro y dejar de fingir que solo estoy así porque creo que ella es Jessica y no porque en serio me gusta. Sí, me gusta, me gusta porque es tan diferente a su hermana, porque es aventurera y no le teme a prácticamente nada, lucha por lo que quiere, es apasionada y le gusta ser independiente, pero sobretodo, ama, ama con locura y entrega su corazón sin miedo a nada. Me gustan sus pequeñas pecas y las palabrotas que dice a cada rato, me g

