CAPÍTULO 35

1833 Palabras

—¿Qué es lo que quieres? —preguntó Mariel, deteniéndose justo al lado de un hombre que parecía disfrutar la vista mientras ella había estado sintiendo el estómago revuelto la hora y media que le tomó terminar su trabajo y ganar valor para bajar y encontrarse con Mauro de la Mora—. Porque, si era molestarme, déjame decirte que puedes irte en paz, eso ya lo lograste. —Vine a disculparme, Mariel —dijo el castaño y la rubia se rio con fuerza para no llorar tan desesperada como se sentía, y aun así sus ojos se llenaron de lágrimas, aunque no escaparon de ellos—. De verdad lamento mucho lo que te hice. —No, Mauro —dijo la joven, respirando lento para detener el tiempo así y no perder otro segundo de su vida por culpa de ese hombre; pero, al parecer, las cosas no funcionaban de esa manera—...

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