Antes de que Emma pudiera insistir, la anciana caminó hasta James. Lo tomó de la mano, luego llevó esa misma mano hasta Emma y unió sus dedos con una delicadeza casi maternal. James dejó de respirar durante un segundo. La mano de Emma seguía siendo tan suave como la recordaba de la noche anterior. Ella tampoco la retiró, solo levantó lentamente la vista hasta encontrarse con sus ojos, por un instante volvió a recordar esos estúpidos besos. Los dos apartaron la mirada casi al mismo tiempo. La anciana sonrió satisfecha. —Jullie zijn voor elkaar gemaakt. Ik zie een lang leven vol geluk voor jullie. Blijf altijd zo van elkaar houden. («Ustedes nacieron el uno para el otro. Veo una vida larga y feliz esperándolos. Sigan amándose así siempre.») James carraspeó. —¿Qué acaba de decir? Fem

