ONCE AÑOS ATRÁS parte IV El hospital permanecía extrañamente silencioso. Solo el constante ir y venir de médicos y enfermeras rompía la tensión que se había instalado en el pasillo de urgencias. Manuel Díaz seguía sentado. Tenía las manos apoyadas sobre el rostro, lloraba en silencio. Los dos detectives aguardaban pacientemente. Antes de comenzar el interrogatorio apareció Elliot Coleman. Su sola presencia hizo que el ambiente cambiara. No necesitó levantar la voz, ni presentarse, todo el personal del hospital sabía perfectamente quién era. Empresario, filántropo, uno de los hombres más influyentes del país. El director del hospital salió casi de inmediato a recibirlo. —Señor Coleman, lamento profundamente lo ocurrido. Elliot estrechó su mano con cortesía. —Gracias, doctor. Despu

