La Familia Sanders

1150 Palabras
Si no estuvieran todos en la sala, juro que hubiera estado algo nerviosa por la presencia de ese par de hermanos de cabellos castaños y ojos claros que me estaban mirando. —Alina, de verdad me alegra que estés aquí, déjame decirte que en cámara te veía un poco más pequeña y gordita ¿creciste rápido? — Cruce los brazos para fingir molestia. — También me alegro de verte, Mark — Solté con un gesto de «¿tan temprano comienzas con tus bromas?» Se acercó a mí mostrando una brillante sonrisa y me abrazo, le correspondí riendo un poco, es como si por primera vez estuviera conociendo a mi hermano. El adorable Mark, como le llama mi tía, es el hermano mayor de su familia, esposo de mi prima y un adonis según ella. Pero para mí es la persona más amable que he conocido en mi vida. Las pocas veces que hable con él por video llamada me contaba muchas cosas de su relación y a veces se quejaba de mi prima. Claro que este último terminaba en risas y reñidas por parte de Eileen. — Por cierto, ellos son mis hermanos menores Samuel y Jack. Mis padres acaban de salir a comprar unas cosas, así que luego te vendrán a conocer. Santa virgen de las caras bonitas. De cerca pude apreciar mejor las facciones de ese par: Nariz respingada, cejas pobladas, labios gruesos y tenían una contextura atlética. ¿Acaso eran familia de Mario Casas o qué? Recuerdo que una vez Mark me mostró una foto de ellos cuando eran pequeños, pero no creí encontrarlos tan...grandes. — No somos tan menores, hermanito—Intervino Jack, el menor de los hermanos —. Bienvenida, Alina, estoy seguro que nos llevaremos bien. Me extendió su mano y me mostró una agradable sonrisa. Era como ver a un Mark en plena adolescencia, me causo algo de ternura. — Gracias, Jack. Mark fulminó con la mirada a su segundo hermano, Samuel, literal no despegaba la vista de su móvil y solo levanto la mano para saludar. Me habían comentado que era un poco serio con personas que no conocía. Aun así pude admirar su rostro, wua. Sip definitivamente los tres hermanos fueron los preferidos al nacer. Al lado de ellos me sentía un bicho feo. La vida es cruel, Alina. — Mark, no veo a tus pequeños diablillos, ¿ya se durmieron? — Pregunté tratando de cambiar de conversación para calmar las aguas por el desplante de Samuel. — Estuvieron jugando todo el día y a esta hora siempre se duermen, ya mañana temprano te darán la bienvenida con una pequeña travesura. — Cariño no le digas eso a Alina que ya no querrá cuidarlos — Eileen hizo un leve puchero y se dirigió a la cocina. Mark le envío un beso volando. Ay que lindos. La verdad es que adoro a los niños, no tendría problemas en cuidar a esos angelitos. — Bueno chicos pasemos a la mesa, hoy vamos a comer como se debe — Interrumpió Kalesi. Eileen salió de la cocina con una bandeja grande que dejaba ver el enorme pavo al horno. Yeih. Mi favorito. Cuando estuvimos a punto de sentarnos a la mesa llegaron los padres de Mark, Daniel y Karina, que por cierto fueron muy lindos. Me dieron unos chocolates de bienvenida y unas flores, les agradecí enormemente. Nunca nadie me había dado flores, que triste. La cena transcurrió normal, lleno de risas, lleno de anécdotas. Me quedé boquiabierta cuando Mark nos contó que las chicas no dejaban de llamar a Jack, a sus 17 años era todo un mata pasiones —.Tendré que cuidar al pequeño de la familia — Solté sin más, todos comenzamos a reír, excepto Samuel, que seguía pegado a su móvil y de vez en cuando mostraba una risa algo diabólica. ¿Tramará algo? Mientras servían el postre me quedé en silencio unos segundos con la vista puesta en la ventana. Una cena deliciosa, una gran casa, dormitorio propio, tenía que asimilar todo esto. Se vendrán cosas nuevas. — Hija, ¿deseas un poco de vino?— Esa voz dulce me hizo girar hacía la mesa. Era la señora Karina. Le devolví la sonrisa asintiendo. Desde que me presenté, fue muy amable al igual que el señor Daniel, tenía un poco de miedo al principio pero ahora sé que estoy rodeada de personas excelentes, comenzando con Mark. El adorable Mark, aún recuerdo la vez que lo llegue a estimar tanto como persona. —Alina, ¿por qué no me habías dicho que estas en tres trabajos a la vez? Te enviaré dinero para las medicinas de tu papá y lo recibirás sin quejas. Pensé que teníamos confianza. —Mark, yo.. lo siento. Te lo contaré después. De ver-verdad muchas gracias, lo aceptaré solo está vez. Ese día solté muchas lágrimas y Mark me entendió. No sé cómo se enteró, pero le pedí que no se le dijera a Eileen. Bebí un poco del vino dulce que me sirvió Karina. Está riquísimo. — Gracias por la cena, pero ya nos tenemos que ir, se nos hace un poco tarde — Hablo derrepente el silencioso Samuel. Jack también se levantó de la mesa y se dirigió al baño. Eileen se les quedo viendo algo sorprendida, pero luego hizo un gesto como recordando algo. — ¿Por qué no van con Alina? De paso le enseñan un poco las calles — Mark y los demás asintieron en aprobación. ¿A dónde planeaban ir? Samuel se quedó pensando unos segundos. — Por mí no hay problema, pero depende de ella si quiere ir— Con ese tono de voz cualquiera diría que no. Samuel Sanders te falta más empatía. —No se preocupen, yo me quedaré a desempacar unas cosas de las maletas —me apresuré en decir. — Vamos Alina, de paso te presento algunos compañeros de la universidad —Jack salió del baño con una pequeña toalla en manos. —. No estaremos hasta tarde en el campus. Al parecer había alguna fiesta de aniversario en el campus de su universidad y podían llevar a un invitado, según me cuenta Mark. Uhm, ¿cómo están mis energías por el viaje? Estás al 99%, Alina Perfecto, no tenía nada de sueño por el cambio de horario. Será difícil tumbarme a la cama y dormir hasta que amanezca. — Diviértete un poco sobrina, solo no lleguen tarde. Ya conozco a ese par — Habló Kalesi mientras recogía los platos. Samuel y Jack se miraron confundidos, para después soltar a reír. Ese par si que se las trae. En fin, me encanta la noche cuando estoy ready. Al menos conoceré algunas cuantas calles. — Está bien. Iré a cambiarme chicos, espérenme— Samuel levanto el brazo señalándome la hora. Okey, señor desesperado, ni que me demorara mucho en cambiar. Tal vez un poquis.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR