—No hay necesidad de lamentarlo. No puedes evitar de quién te enamoras —susurré—. Me voy a cambiar, ha sido una noche larga —dije mientras miraba el reloj de pared que marcaba las 10:45. Ella asintió aun manteniendo la cabeza baja y salí de la cocina para subir a mi habitación. (…) Bajé las escaleras después de ponerme mi camiseta de guerrero de fin de semana y mis pantalones de descanso. Entré a la sala principal y vi a Hayley sentada en el sofá con un vaso de agua en las manos. Noté que su cuerpo temblaba levemente, todavía estaba en su vestido. —Hey —la saludé mientras volvía a entrar para sentarme a su lado. —Hola —murmuró. —¿Vas a dormir con eso? —le pregunté mientras me sentaba en el sofá a unos centímetros de ella porque sabía que todavía estaba cansada de mí. —S-sí, supongo

