30. Arena, sal y fuego Esta mañana desperté temprano. A pesar de que este troglodita no me dejó dormir hasta la madrugada, el sueño no volvió a mí. Mi cuerpo estaba exhausto… pero mi mente no. Lo observé mientras dormía. Magnus parecía en paz. La respiración profunda. El ceño relajado. Como si su conciencia estuviera tan limpia como la de un bebé. Como si no cargara con secretos, amenazas y decisiones que pueden destruir vidas. Yo, en cambio, estaba inquieta. El sex0 siempre trae complicaciones. Siempre mueve algo que una preferiría mantener bajo control. Y el sex0 con él… es estupendo. Debo reconocerlo. He tenido parejas antes, por supuesto. Es una de las maneras en que los estudiantes de medicina —y luego los médicos— liberan el estrés. Guardias interminables, urgencias, bisturí

