La desesperación invadió a Damian que veía como Anna se desvanecía sobre la arena, trató de despertarla pero fue imposible. No reaccionaba, la cargó en sus brazos y la llevó hasta el departamento donde la apoyó en el sillón. Le acercó un poco de perfume por la nariz porque no tenía alcohol cerca intentando despertarla, pudo ver que algo había ayudado entonces fue por un poco de agua. Su corazón latía velozmente totalmente desesperado sabiendo que esto había sido su culpa, había sido mucho aquel obsequio sabía que debió esperar un poco más todo había sido muy apresurado pero un hombre como él ya había vivido bastante y había conocido a muchas mujeres estaba muy seguro que Anna era la indicada porque otra mujer como ella no encontraría. Pero también creía que probablemente la había espanta

