Capítulo 7.

877 Palabras
Finalmente la guardia de 72 hs había terminado. Anna se encontraba exhausta pero muy feliz con el resultado después de todo lo ocurrido en este turno. Luego de salir de su primera intervención quirúrgica como una interna prodigio porque logró incluso que el jefe de cirugía dijera frente a todos que se ganó su respeto al concretar un procedimiento correctamente mientras respondía las preguntas sin titubear. Todos sus compañeros e incluso personas que no conocía la habia felicitado y la miraban con otros ojos. Pasó de ser una interna más a la sensación del momento. Y todo eso para ella había sido grandioso pero a su vez algo nuevo nunca antes vivido. Al parecer Damien Karp realmente había quedado fascinado con su trabajo porque lo que duró el turno le dió trabajo pero nada pesado y complicado. Dándole la oportunidad de descansar en varias ocasiones. El problema fue cuando esa mañana se cumplió las 72hs y debía regresar a casa. Para su tranquilidad durante el turno sus padres no le habían mandado miles de mensajes preguntando cuando volvía, si su madre le habia preguntado dónde se encontraba y ella le explicó vque tenía turnos largos. Estaba claro que su madre no sabía de cuántas horas eran los turnos más largos por lo que no sabían cuando saldría. Ahora se encontraba fuera del hospital viendo que hacer, volver a casa a dormir por unas 12 horas y recuperar la vida era algo casi imposible porque sabía que no le dejarían en paz. Génesis le había dicho de ir a su casa pero se negó no quería que sus padres le dijeran nada a los suyos. Viendo en los alrededores encontró que un pequeño Bar – Café estaba abierto, en realidad abría las 24hs. Se imaginó que sería un lugar ideal para los doctores de escapar cuando terminaban su turno y decidió que haría eso mientras pensaba como o que hacer con situación. — Buenas días linda. Pasa pasa. Una mujer de unos 50 años, bonita y esbelta para su edad le estaba sonriendo del otro lado de la barra. A su lado estaba una mujer muy parecida a ella pero más joven, su hija debía de ser. — Hola buenos días. ¿Les molesta que tome lugar en una de esas mesas al fondo? — Para nada bonita, pasa. ¿Vienes de aquí enfrente no? — Me delató las ojeras o el olor a desinfectante. — preguntó sonriente Anna. La mujer mas joven sonrió aún más. — Eres la súper estrella del jefe de cirugía. Anna quedó sorprendida, ¿Cómo unas mujeres que atendían un bar sabían sobre su triunfo? Eso ya era inaudito. — Ay no te preocupes, soy enfermera terminé mi turno ayer y ayudo a mi madre cuando no estoy allá. Fuiste un éxito rotundo en todo el hospital. — ¡Oh vaya! Espero cruzarme contigo luego, soy Anna Rhodes. — Katherine Grey. Un gusto conocerte. Ambas charlaron un rato mientras esperaban que la madre de Katherine preparara la orden de Anna. Luego ella se disculpó ya que debía hacer unas cosas y la dejó a Anna sola con su desayuno. Disfrutando de un desayuno tranquilo y calmado sin apuros, como nunca. De repente sintió unos ojos mirarla, cuando levantó la mirada se encontró con quien menos se imaginó alli en la barra observando cada detalle de sus movimientos. Sonrió porque no sabía que más hacer y le levantó la mano para indicarle que se acerque. Pensó que no lo haría pero vaya la sorpresa cuando tomó su taza y caminó hasta ella. — No creí verte aquí Rhodes. — Yo tampoco señor. — Por favor Anna, fuera del hospital solo dime Damien. Tras indicarle que podía tutearlo él tomó asiento frente a ella con una gran sonrisa. ¿Dónde estaba el hombre del semblante aterrador que conoció hace tres días atrás? — Damien entonces. Tampoco imaginé verlo aquí, creí que se habría ido a dormir como todos. — Lo mismo digo, tú que no acostumbras este ritmo de vida me sorprende que no estés camino a casa. Ella solo sonrió débilmente y miró sus dedos que rodeaban su taza de café caliente. Si solo supiera que moría por ir pero también deseaba no volver. — ¿Qué sucede? — preguntó percantandose de que estaba melancólica. — Nada, no se preocupe. — Me preocupo, sabes que es importante para mi que mis médicos estén en condiciones para tratar a los pacientes. Ella lo miró a los ojos por un momento y luego no sabiendo muy bien porqué decidió ser sincera. — Lo que me sucede es que no quiero volver a casa. Porque se que no podre descansar y la verdad me estoy haciendo a la idea de eso ahora mismo. — Puedo preguntar ¿Por qué dices eso? Según leí en tu expediente vives con tus padres. — Adoptivos. — Recalcó llamando por completo la atención del doctor — Vivo con ellos si pero desearía poder vivir en otro lugar, son algo complicados. Por favor noe pregunte más, hablar de ellos es difícil para mí. — Ok, respetaré eso. Pero te ofreceré un trato. Anna lo miró incrédula. — Ven a mi casa, tengo una habitación extra. Duerme allí y luego ve a casa.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR