Solo piénsalo. Esas palabras dieron vuelta en su cabeza durante bastante tiempo mientras se sentía embriagada por el olor tan intenso de Damien, la remera que le había dado tenía su aroma y no podía, ni aunque quisiera, sacarlo de su mente por un segundo. Por suerte para ella el cansancio era más y ganó la batalla logrando así que pudiera olvidarse de todo y dormir. Cuando disfrutaba tan magníficamente de sus sueños un timbrazo la despertó, cuando abrió los ojos no estaba muy segura dónde se encontraba por lo que se vio un poco perdida hasta que los recuerdos fueron llegando de a poco, cuando se miró nuevamente comprobó que no fue un sueño y que realmente estaba en casa de su jefe vistiendo su ropa en una cama que por suerte no era suya, pero tampoco era de ella. ¡Dios! ¿En qué lío se

