Damian no podía dejar de mirar a Anna mientras seguía conduciendo ya que no paraba de apretujarse las manos de su regazo. Estaba muy nerviosa y él lo comprendía, todos los planes de mantenerse ocultos y decirle a los demás con tiempo de su relación se fue al tacho en una sola mañana. Él estaba consciente que sus padres no eran personas fáciles pero escuchar a la señora Rhodes decirle todo aquello a Anna lo había enfurecido tanto como también sorprendido. Nunca se imaginó que una madre podía reaccionar de esta forma e insultar de tal manera a una hija cuando ni siquiera conocía toda la verdad. Ahora su pregunta era, comprendería la situación de ambos o estaba yendo de camino a una batalla perdida. — Damian, esto será un desastre. Por mi culpa tendrás problemas con los directivos por l

