—¡No la quiero aquí! —Chillo con fuerza — ¡No me interesa que venga a de visita! —Pequeña, cálmate — Alex intenta calmarme. —¡Tus padres quieren casarte con ella! —Hago un puchero, enojada — Va a intentar seducirte todo el tiempo. Me sentía frustrada, Sofia había llegado con la gran sorpresa de que se quedaría a vivir un “tiempo” con nosotros, gracias a claramente mis queridos suegros. Genial, ahora tendría que verle la cara todo el día. —Pequeña, sabes que tú eres la única chica a la que quiero —Acuna mi rostro entre sus manos y me da suaves besos en la boca, me cruzo de brazos enojada. —¿No puedes echarla? —April, por dios. —No por dios, hazlo por mi —Vuelvo a hacer pucheros, lo sé, tal cual un bebe. Alex suspira estresado —Cariño, No puedo echarla de

