Tres meses después. —¡Feliz cumpleaños! — Chille tirándome encima de Adam rodeando mis piernas en su cintura. Los meses habían pasado casi en un parpadear de ojos, las cosas estaban bien. Luego que le dijera a Alexander que no quería una persona controladora en mi vida, me había hecho saber lo mucho que me amaba y que no podría soportar el abandono. Termino por convencerme, el verlo ahí de rodillas prácticamente suplicando fue demasiado. Y si, puedo afirmar que había cambiado su forma de ser, había dejado de ser tan controlador y había dejado de ser un posesivo controlador a un novio relativamente normal. Aprendió a darme mi espacio, dejar de seguirme y acepar a mis amistades. Exceptuando uno, Adam. Gran causa de nuestras discusiones había sido debido a mi amistad con el v

