Maneje los más lento que podía permitir en la carretera, alargando el tiempo lo máximo posible antes de enfrentarme a Alexander o simplemente llegar a la casa con el máximo silencio posible e irme a dormir a unas de las habitaciones sin que nadie me notara, claramente, falle en ambas. Ahora tenía al lobo, cruzado de brazos con una mezcla de emociones golpeando mi cabeza en cuanto entre, jamás me cansaría de insultar el lazo que había entre ambos. Estaba cansada y lo que menos quería era discutir o sentir sus emociones. Solo quería dormir. —Hasta que te dignas a llegar, ¿Dónde estabas? — Ruedo los ojos ante sus palabras expulsadas con brusquedad de su boca, es que no puede ser más idiota. —Por ahí — —¿Por ahí? ¿¡Por ahí!? — Hace una pausa intentando controlarse — ¡Sabes que

