El lunes llegó con lentitud, parecía que las horas no pasaban para tener a Perla de vuelta en el campamento. ―Su Santa Sara hizo el milagro y llegaron los exámenes, están normales, así que ya firmé el alta, ahora va a poder entrar una sola persona, la que va a hacer los trámites para que se la puedan llevar, ¿le trajeron ropa? ―les anunció con una sonrisa el médico. ―Sí, claro, doctor ―respondió Dinka. ―Perfecto. ¿Quién va a entrar? Los tres se miraron. ―Entra tú ―le dijo Spiro a su mujer. ―Sí, será mejor que yo entre. ―Arriba les entregarán los papeles para presentarlos en Recaudación, ahí pueden hacer algún convenio, no sé bien cómo funciona, pero siempre hay opciones para pagar ―indicó el doctor. ―Gracias, muchas gracias, de verdad. ―Ya le dije que solo cumplimos con nue

