Los días pasaron, sus padres le contaron las cosas tal como ocurrieron, la joven comprendió por qué su corazón era más gitano que chileno y se sintió tranquila al saber que Vadim había perdonado a su papá. ―¿Y ustedes qué van a hacer? ¿Se van a separar? ―les preguntó a sus padres luego de que le contaran la verdad. ―Esa es una decisión que debe tomar tu mamá. ―¿Por qué? ¿Tú no tienes una postura? ―Claro que la tengo, yo quiero seguir con ella, pero no puedo obligarla a estar conmigo después de todo lo que ha pasado. Yo respetaré su decisión. ―¿Y si vuelve contigo, ya no te comportarás como un idiota? El hombre miró a su hija con los ojos muy abiertos al escucharla decir aquello último. ―No me mires así, mira que debes admitir que has sido un idiota. ―Sí, lo sé, he sido un im

