―Mirko… ―Se asustó Melinka. ―¿Qué es lo que acabo de escuchar? ―volvió a preguntar con un tono de enojo. ―Mirko, por favor… ―replicó la mujer. ―Le pedí a Melinka ser mi novia, ¿te molesta? ―preguntó Bavol con aplomo. ―¡Claro que no! ―contestó con una gran sonrisa, solo se burlaba de ellos―. ¿Cómo me va a molestar si así debió ser desde un principio? ¿Qué le vas a contestar, hermanita? ―¿No te molesta, de verdad? ―De verdad, creo que Bavol es un buen hombre, si quieres casarte con él, tiene que ser sin dudas, él se merece que lo amen con todo y no a medias. ―Yo lo amo ―afirmó Melinka. ―Entonces, por mí está bien ―le dijo, abrazándola. ―Te dije que él no tenía por qué enojarse contigo ―repuso Bavol, feliz de saber de que por fin estaría con su verdadero a

