Pensó que trabajar en la huerta le ayudaría a distraerse, pero estaba demasiado ansiosa para poder concentrarse. Así que luego de un rato, volvió a la casa, se dio un baño y buscó entre sus ropas un vestido. No es que tuviera mucho donde escoger. La manada vivía de forma frugal. No les faltaba nada, pero vivían con lo básico. Tomó una blusa, una simple falda y unas sandalias. Luego se tomó su tiempo para peinar su cabello y lo sujetó con una cinta a la altura de la nuca. Preparó una canasta con bocadillos y se dirigió al manantial. Omar no le habría dicho cuándo o dónde se verían, pero en los últimos días siempre se encontraban allí luego que él acababa su jornada en los campos de los Stevenson y algo le decía que no faltaría esa tarde. Algunos niños jugaban alrededor de la fuent

