- Vamos – Liam jalaba de mí para que me levantara de la cama y me vistiera para ir a una fiesta ese mismo viernes, eran como las diez y media. - No tengo ganas – me quejé mientras le subía el volumen a la TV. - No seas así, Kim y Dani no pueden acompañarme, vamos Madie, ven conmigo ¡te divertirás! – me golpeó con una almohada. Resoplé. – Es en Big Ocean, tu club favorito – hizo un puchero que me sacó una sonrisa. - Bien – me puse de pie. – Pero solo iré porque quiero beber, hace días que no bebo nada y me estoy descompensado… - Ebria – me empujó riendo. - Tú no eres un santo, Greenwood. Me alisté y a eso de las once y media llegamos a Big Ocean, con vista al mar, buena música, buenos tragos y por sobre todo buenos chicos. Eso era lo más rescatabl

