El sábado me la pasé haciendo deberes. Mi padre vino a mí y preguntó si volvería a trabajar, le dije que sí, que seguiría siendo la secretaria de Nathan. Él se emocionó porque dijo que a Nathan le encantaba mi trabajo, que yo era súper eficiente y que nos llevábamos bien. Yo solo sonreí, era mejor omitir cualquier tipo de comentario. El domingo a eso de las tres de la tarde, mientras veía televisión recibí un mensaje. “¿Podemos vernos hoy? Es importante. – Nathan” Miré ceñuda el mensaje. Tardé unos minutos en responder porque me quedé bastante rato analizando todo. Sí, quería verlo. Pero estaba muy nerviosa y aún algo distraída por lo que había sucedido en el Big Ocean. “Bien, ¿dónde? ¿Y cómo conseguiste mi número? - Madie” A los dos minutos respondió. “En el rancho, quiero p

