—¿Y por qué no los haces abuelos tú? Al fin tú ya estás casada, te queda más fácil a ti, no crees. —Hay una diferencia —agregó Vanessa con una sonrisa —. Tu trabajo te da más tiempo libre. Ale apretó el borde del mantel sobre la mesa. Alan y Josh se dieron cuenta que intentaba contener su demonio. —Tu hermana tiene razón, tu trabajo no es tan demandante —agregó el papá. —Además sería bueno que de una vez sentaras cabeza —comentó la mamá—, lo de tener hijos no es necesario tan pronto, pero si que decidas dar un paso más importante. Alan aprendió a leerla perfectamente, sabía lo que esas palabras causaban en ella. En ese momento fue como si con una mirada se comunicara con Josh que estaba a punto de intervenir y le dijera; lo haré yo. Ale aspiró lentamente y cuando estaba por respond

