… Apenas encendí el teléfono me llegaron una cantidad de llamadas perdidas y mensajes, entre ellos Lara. Le escribí avisándole que ya estaba en casa, empezó a llamarme según ella necesita detalles sino no podría comer ni dormir el resto del día y la noche. Me di una ducha, cerré los ojos y todos esos recuerdos empezaron a invadir mi cabeza, sonreí como tonta. Luego me miré al espejo, con mis dedos tracé las marcas que me dejó, el corazón se me volvió loco, empezó a recorrerme todo el cuerpo. Sin duda despedí e inicié el año de la mejor manera. Tomé algunos antibióticos para la gripe y volví a salir, esa vez a casa de Lara, me estaba esperando en la puerta, casi no me deja entrar. Empecé a contarle todo, omitiendo algunas cosas. Primero gritó, luego sonrió, luego empezó a saltar y por ú

