Lo único bueno de todo era verla, pero cómo fingir, cómo no devorarla con la mirada. Cuando llegamos hicimos conexión visual unos segundos, estaba hermosa. Me acerqué, el contacto fue rápido, pero suficiente para que su olor invadiera mis fosas nasales. Su fragancia era embriagadora, una mezcla de frutos rojos y vainilla. Cada inhalación traía notas de frambuesa, mora y un ligero matiz cítrico de bergamota, un aroma que capturaba su esencia: dulce, pero a la vez intensa y profundamente cautivadora. Todo parecía estar bien hasta que llegó el tipo ese; un ardor insoportable empezó a subirme por el pecho, no podía soportar la manera en que le sonreía y la miraba. Pensé; no tienes derechos sobre ella, no eres nadie. Pero entonces él la tocaba, la seguía mirando y yo sentí como si alguien estu

