EL MARIDO DE MI HERMANA. Capítulo 19. Al día siguiente Josh me envió un mensaje con la ubicación del lugar donde nos veríamos. El lugar tenía una vista increíble, pero definitivamente Josh sin su uniforme de bartender se veía mucho más espectacular. —Que puntual —saludó con una sonrisa. Me encogí de hombros y sonreí. —Eso es porque me gusta el chisme y tengo mucha curiosidad. Sonrió al tiempo que se humedeció el labio inferior con la lengua. Josh pidió dos cócteles sin licor, no pude evitar reírme. Empezamos a platicar partiendo desde el punto; cómo me sentía yo. La verdad era que aún no sabía cómo mirar a Luca a los ojos, me sentía culpable porque siempre fui yo la que más candela le metió al fuego que terminó incendiándolo. —Para qué retrasar lo inevitable si de igual manera e

