Le envié un mensaje a Yugyeom, y me metí en la ducha.
Mi vida había tomado otro rumbo completamente inesperado. Me sentía ansiosa, nerviosa, triste, insegura. Tenía destellos de felicidad y la culpa presionaba mi pecho.
Ni siquiera podía llorar. Besar a Jinyoung fue la mejor desición que pude tomar, o la peor. Estaba aterrorizada.
-
- Cariño, me iré a trabajar.
Mi madre entró a la habitación y acarició mi cabello para intentar despertarme. Estaba con los ojos cerrados, pero no había conseguido dormir en toda la noche.
- Llámame si necesitas algo, ¿de acuerdo? Llegaré tarde. No me esperen para la cena.
La oí caminar hacia la puerta y cerrarla.
Me llevé un gran susto cuando regresó para gritarme.
- ¡Casi lo olvido! Nana y Jinyoung se quedarán aquí dos días. Han fumigado su casa. Ya están en la sala desayunando, vístete y ve con ellos antes de que terminen.
La escuché, pero no entendí la gravedad de la situación hasta que la escuché bajar las escaleras y los recuerdos de los besos con Jinyoung, regresaron a mi cabeza.
Jinyoung prácticamente vivía en mi casa y yo en la suya, pero no me sentía capaz de verle la cara hoy.
Me levanté, me aseé y busqué en el placard el reemplazo de mi pijama.
¿Desde cuándo te tardas tanto eligiendo un maldito outfit? Me cuestioné al tercer cambio de vestuario.
El próximo pensamiento me hizo sentir terrible. ¿Estaba preparándome para ver a Jinyoung? ¿Quería que él me viera bonita?
Terminé eligiendo un cómodo vestido blusa blanco, y tomé el móvil acordar una cita con Yugyeom. Necesitaba hablar con él cuánto antes.
Para mi mala suerte, mi novio, había viajado por un asunto familiar. Estaría todo el día lejos.
Apenas puse un pie en la sala, Nana se acercó a mi para saludarme. La abracé y caminé hacia la mesa principal. Jinyoung estaba sentado leyendo un libro. Ni siquiera levantó la mirada cuando estuve frente a él.
Cuando éramos pequeños, ambos acordábamos no volver a hablar sobre un tema que nos hiciera enojar, lo queríamos llegar a discutir... Pero sólo uno lo aguantaba. La mayoría de veces, yo era quien traía el tema a la mesa y buscaba una solución, pero esta vez no había tal soluciones. Era un desastre, por lo cual me mantendría en silencio.
- Jinyoung, creí que te quedarías a dormir con (tn) anoche, ¿qué sucedió?
- Discutí con JiEun y quería estar solo.
Jinyoung le mintió a su nana con toda la naturalidad del mundo.
Levantó su mirada y sonrió ante mi expresión. ¿Lo estaba disfrutando?
Nana dejó de preguntar. Si Jinyoung quería hablar sobre un tema, el sólo lo hacía, no había forma de convencerlo de hacerlo si no quería.
Ambos terminamos nuestros cafés. Fui al patio de la casa para estudiar. En realidad no tenía que hacerlo, pero necesitaba pensar en algo que no fuese Jinyoung o Yugyeom.
Estuve sola al menos dos horas, pero él se sentó a mi lado y pasó un brazo por mi hombro, como solía hacer.
- ¿Qué sucede si eres el amor de mi vida y te perderé por una amistad? -Preguntó. Le lancé una mirada asesina-
- ¿Eres idiota? ¿Cómo puedes pensar algo así?
Jinyoung rió.
- ¡Oh genial! ¡Vamos! Bromea con eso... Tú...
Me puse de pie y caminé hacia la piscina.
- No estaba bromeando. Sólo estoy nervioso.
- Eso es peor aún. ¿Por qué continúas sonriendo? En la mañana hiciste lo mismo. ¿Te estás divirtiendo? Porque a mí no me hace ninguna gracia. Yugyeom saldrá herido y nuestra puta amistad murió anoche. -Grité.
Sabía que un par de minutos llorando no podían ser mi verdadera reacción a todo lo que estaba ocurriendo.
Jinyoung borró su hermosa sonrisa del rostro. Se acercó a mí y lo abracé.
- No me había sentido perdida. Ni siquiera cuando murió mi madre. No sabía dónde iban a llevarme, si me adoptarían o no. No podía saber si al llevar a la casa de la nueva familia, podría ser feliz. No tenía idea de cómo sería mi vida... Aún así, sentía que todo terminaría y yo estaría a salvo. Pero ahora... Estoy perdida.
- Estamos juntos. Siempre dijimos que podíamos resolver lo que fuese juntos... ¿No es así?
- Nunca vivimos algo así. Además está Yugyeom y...
- Tú eres lo más importante que tengo, (tn). Sólo tú. Haré exactamente lo que me pidas. Sí decides que quieres seguir con Yugyeom, lo aceptaré. Pero si quieres descubrir que te sucede conmigo, estaré feliz de hacerlo.
- Yugyeom también es tu amigo...
- Sí. Y hasta hace dos días estaba convencido de que lo lograría. Es mi amigo, lo sé, pero él no es para ti, ¿yo debería apoyar que continúen juntos? Eso es injusto para ambos, y lo sabes perfectamente.
Me separé de él. Me sentí agobiada.
- Le diré la verdad a Yugyeom. Tú y yo no volveremos a ser lo mismo. -Decirlo fuerte y escucharme, partió mi corazón. No pude evitar el llanto- Pero... Pero vamos a fingir que nada sucedió.
- No puedes evitar lo que sientes... Te contaré lo que...
- ¡No sé que siento por tí! Y no quiero intentarlo, no quiero avanzar más, enamorarme de ti y arrepentirme cada día de mi vida... Es suficiente.
No quise interrumpirlo, pero la expresión de Jinyoung hizo que me frustrase aún más.
Ambos nos quedamos en silencio por unos segundos hasta que Jinyoung se recostó en el césped y me pidió que lo hiciera. Era un alivio verlo sin intenciones de continuar hablando.
Me acosté a su lado.
- Entonces esta es nuestra última vez...
Jinyoung soltó aquella oración que no pude comprender hasta que volví a sentir sus labios sobre los míos.
Esta vez, él estaba realmente exaltado. Lo empujé con una mano en su pecho. Sentí su corazón latiendo con fuerza.
Él volvió a mí, y susurró "la última vez" en mi oído.
Una de sus manos sostenía el peso de su cuerpo, y la otra estaba sobre mi cintura. Volvió a besarme, pero está vez, ambos tomamos un ritmo más intenso, lento.
Nuestras lenguas se cruzaron por primera vez. Las manos de Jinyoung comenzaban a acariciar mis piernas y abdomen, y el beso... Continuó. Sonrisas en el medio, mordidas suaves, suspiros... Estábamos perdidos.