Encendí mi teléfono hasta que llegué a mi casa, no de inmediato, primero dejé mis cosas y me recosté en la cama un rato, el viaje me dejo algo agotado. Tomé el móvil y como me lo imaginaba, muchas notificaciones, mensajes, llamadas perdidas, todas de Ericka. Las ignoré por un momento, le hablé a mi mamá para avisarle que ya estaba en casa y que había llegado con bien. No tarde mucho en hablar con ella, quedamos en cenar juntos para poder contarle lo que había sucedido y que pensaba de las universidades, en fin, ponernos al día, ya que ella también quería contarme algunas cosas. Me lo imaginaba, sabia por donde iba a ir la conversación. Después me puse a revisar uno a uno los mensajes de Ericka, tenía 97 mensajes en total. Algunos decían que me extrañaba, que tenía miedo de perderme, otr

