Toqué el timbre de la puerta esperando que abrieran, pero como nadie lo hizo caminé hacia el patio y usé la puerta trasera.
Esto ya era un hábito, siempre que discutía con mamá iba a casa de Zeus a esconderme, llegaba como si fuera mi casa así sin más.
Debería sentirme avergonzado por entrar como ladrón.
— ¡Oh! Oliver, ¿Cómo estás?
— Buenas tardes señora Ana María.— la madre de Brooks estaba en la cocina.
— Hola hijo, llegas justo a tiempo. Voy a salir y pedí unas pizzas para la cena de loas chicos, ¿Puedes estar pendiente de ello?
—Claro
—Perfecto hijo— Se acercó y se despidió de mi— Esta es tu casa, ya lo sabes, puedes quedarte lo qie quieras.
— Gracias.
Y se fue.
Subí las escaleras y escuché un ruido proveniente del cuarto de gimnasio. Caminé hasta allí con la intención de burlarme del vago intento de Zeus por tener mis cuadritos. Nunca lo iba a lograr si sólo levantaba pesas una vez cada dos semanas.
Pero cuando abrí la puerta vi a su hermana de espaldas secando su nuca con una toalla.
Umm que sexi.
¡No! ¡No Oliver!
Reakziona.
Estaba dispuesto a dar la vuelta para salir de allí, usé toda mi voluntad para ello, en serio.
— Zeus... no seas como el pedo y pásate la botella de agua.
—...
— ¡Vamos!— Le entregué la botella tratando de no rozar su mano.— Graci...
Se dio cuenta de que no era su hermano. Se quedó inmóvil un momento y luego tomó aire. Pensé que iba a escupir el agua en mi cara cuando me vio.
*Agradecido con el de arriba*
—Per...perdona... pensé que eras el imbésil de Zeus— Sonreí por eso.
Me regañé internamente por mi muestra de afecto.
—Está bien...
— ¿Viniste a buscarlo? Él fue con Maluka... digo Malika— Dejé escapar una risa baja y se sonrojó más.
— Entonces regreso otro día.
— Puedes quedarte, no me importa.— Levanté una ceja, ella pareció dudar sobre qué decir pero habló— He notado que cuando vienes sin llamar es porque te vas a quedar a dormir, has de tener una razón así que...
— Pensé que no te gustaba que viniera.
—E-eso... no es así.
— Está bien, entonces me quedaré— Sonreí.
—Bien
...
Al parecer mi amigo no se iba aparecer por su casa esta noche... Si supiera que estaba a solas con su hermana seguro venía en segundos a matarme.
Esto se sentía mal, como traición.
Me sorprendió verla haciendo ejercicio... de hecho... tiene un cuerpo que se ve lo suficientemente tonificado para saber que lo trabajaba diario.
Flanders... piensa en la biblia.
— ¿Se te ofrece algo?
—Estoy bien... esperemos la pizza que tu madre pidió.
— Bien, no creo poder avanzar a comerla sola— bromeó, esto era un avance.— Umm ¿Estás bien?
Empezó a jugar con sus dedos.
— Sí, sólo fue una pequeña discusión con mi madre, ya has de saber que desconfía de mi por lo que pasó en mi antigua secundaria.
—Lo sé...— sonreí— ¿Pasa algo?
— Es que hoy me estás hablando como a cualquier persona, siempre sueles escapar o gritar cuando me ves.— Abrió los ojos y se sentó en una mejor postura.
— Suelo escapar de personas llamativas, es un hábito, pero... creo que desde hoy ya no me sentiré en peligro junto a ti.
—¿Peligro?
— Larga historia.
— Tengo hasta que Zeus llegue.— Sonrió para mi.
— De acuerdo.