La vida de Alma

1049 Palabras
La mansion Vegas Rochester estaba ubicada en una zona exclusiva de los Ángeles, la propiedad era imponente, con varias hectáreas de áreas verdes que la rodeaban y la casa era enorme, con unas doce habitaciones enormes donde se podía uno perder con facilidad, y por supuesto que tenía todas las comodidades modernas que podrían desearse en una casa. Tenía una enorme piscina rodeada de madera y césped con una especie de "caney" enorme con techo de hojas de palmera donde tenían una gran parrillera con varios accesorios para asar, cocinar y preparar casi cualquier tipo de comida incluso para un pequeño ejército de personas. Alma entró por una garita con un par de vigilantes privados buen armados y un par de perros guardianes con ellos, tardó unos minutos desde la entrada hasta la casa, allí abrió un portón bastante grande donde había varios vehículos modernos y otros más antiguos pero de colección, incluyendo un antiguo Ferrari Testarrosa y un Rolls Royce que costó más de cuarenta millones de dólares por ser una edición especial y era el único en su tipo que se conservaba en buen estado y que aún podía rodar por sí mismo. Alma le encantaba su Porsche Carrera GT de dos millones de dólares aunque también le gustaba mucho el Lamborghini Murciélago para pasear y correr por las solitarias carreteras del desierto. A veces optaba por manejar el modesto BMW M8 (realmente el más costoso de esa marca). Bajó del auto y de inmediato un joven valet salió de la casa para terminar de aparcarlo. Alma entró por una puerta lateral y se dirigió primeramente a su cuarto donde se cambió de ropa y se colocó su ropa deportiva, una ajustada licra que demarcaba generosamente todas su curvas y atributos femeninos que, por decir poco, no tenían nada que envidiarle a la más exótica de las modelos. Su herencia latina, italiana y británica le concedía un aire sutil y provocador al mismo tiempo, sus curvas generosas eran muy llamativas para el sexo masculino y generaban una inmensa envidia en el género femenino. Tenía un rostro casi perfecto con ojos azul gris y unas líneas sumamente hermosas. Su talle era esbelto y su cintura era estrecha y marcada coronando a unas caderas anchas y hermosas, al decir de los hombres que la veían pasar, tenía un trasero espectacular que llamaba la atención tanto en ropa de vestir como deportiva y eso por no mencionar cómo se veía en traje de baño. Alma salió de su cuarto y se dirigió hacia el amplio gimnasio que quedaba en el nivel sótano de la casa, allí habían algunas habitaciones también y una pequeña alberca para cuando no querían salir afuera y utilizar la que estaba al aire libre. En el gimnasio estaban todos los aparatos que se podían conseguir en un gimnasio de lujo, estaban todos los aparatos necesarios y eso también incluía todo tipo de pesas y cosas así. Igualmente tenía sacos para prácticas de patadas y varios maniquíes para prácticas incluyendo al típico "hombre de madera" que se utilizaba en muchos estilos de Kung Fu, Alma era una experta luchadora que hubiera podido representar al país hasta en los juegos olímpicos pero eso no le interesaba, era una artista marcial muy dedicada y disciplinada. Estuvo practicando con algunos aparatos de multifuerza y después de una hora de entrenamiento con ellos se dedicó a practicar un poco de Kung Fu con algunos maniquíes para luego practicar por casi media hora con el "hombre de madera" cuando terminó el sudor mojaba sus cabellos y empapaba su ropa deportiva, pero ella se veía muy capaz de continuar con ese entrenamiento por horas. Alma era realmente letal como luchadora y era tan buena que hasta los hombres le tenían algo de temor por su fuerza, habilidad e inteligencia en la lucha, algo que él pobre Jerry había probado en carne propia. Se puso una toalla al cuello y luego subió a su cuarto para tomar un baño en el jacuzzi, se quitó la ropa por completo y miró su imagen reflejada en el espejo, desnuda parecía una venus pintada por algún maestro renacentista, se sonrió y luego entró al agua relajándose con toda tranquilidad, tomó un control remoto que estaba a la mano y encendió la música ambiental para luego recostarse y cerrar los ojos mientras el baño de burbujas a presión masajeaba todo su hermoso cuerpo. Un capítulo mensaje en su celular le llamó la atención, vio que era de su amiga Lilian Rogers. —"Alma querida, espero que no te hayas olvidado de la recepción de ésta noche, recuerda que me prometiste venir. Vendrán muchos amigos ¡y algunos de ellos están como para comérselos con los dedos!" Alma pudo los ojos en blanco al leer el comentario sobre los "hombres buenísimos" era casi una constante en su vida de que todos los hombres guapos que conocía eran inversamente imbéciles a la belleza que ostentaban. Algunos eran absolutamente creídos, vanidosos, niños mimados y casi ninguno tenía una inteligencia más allá del promedio. Aleyda le fastidiaba particularmente ese tipo de hombre que solamente se veían atractivos por su exterior y más le molestaba se utilizaban es atractivo físico para tratar de conquistar a las mujeres en su entorno. —"Ay por favor, Lilian —le contestó con algo de fastidio— Esos tipos que tú consideran "tan buenotes" normalmente no tienen ni una pizca de cerebro." —"Y para que quiero su cerebro, chica. Lo que me interesa es como tienen la herramienta "allí abajo" eso sí es importante. Y si no tienen una conversación interesante no me importa mucho, sus lenguas pueden hacer un mejor trabajo que hablar, chica, jajajajajaja" —"¡Eres terrible! No sé por qué te tengo de amiga aún, eres demasiado s****l, Lilian. ¿Sabías que hay cosas más importantes que el sexo?" —"¿En serio? ¿Cómo qué? ¿a ver? Y no me vayas a salir con lo intelectual y la razón de la inteligencia y esas porquerías que te gustan tanto, Alma." —"Mejor no te digo nada" —contestó riéndose para si misma —"¿Pero sí vendrás, verdad?" —"Está bien, iré" —escribió con resignación. Casi que pudo oír el grito de satisfacción de su amiga.
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