Alma va a la fiesta

1088 Palabras
Alma terminó de ducharse y luego secó su cabello con cuidado la luego hacerse un peinado sencillo, aunque podía darse el lujo de utilizar el mejor estilista de la ciudad ella prefería arreglar su cabello de ella misma la mayoría de las veces, muy pocas veces había recurrido a las manos de un profesional. Se puede tomar con su cabello se vistió con un vestido sencillo pero muy elegante, luego sacó un par de zapatos combinado con un bolso moderno y terminó de ponerse unos accesorios a juego para salir hacia la fiesta que daba su amiga Lilian. Apenas llegó se hizo el centro de atención para todos los hombres que estaban allí, y es que con el cuerpo que ella tenía llamaba la atención por dondequiera que iba, su metro setenta y cinco centímetros la hacía lo suficientemente llamativa para cualquiera que pasaba a su lado. Cuando ella caminaba por la calle o por un centro comercia de inmediato era objeto de la atención del sexo masculino, su porte elegante y su hermosa cabellera junto a su muy agraciado rostro hacían que destacara del común de las demás mujeres. Alma ya estaba acostumbrada a manejar ese entorno, se dejaba halagar por los hombres que la rodeaban y podía hasta compartir un poco las conversaciones que ellos procuraban llevar para impresionara, pero conseguían justamente lo contrario, porque ella detestaba los estereotipos que se acostumbraban en la sociedad de los Ángeles: el hombre importante, el mejor vestido, el que tenía el mejor vehículo, etc, etc. Todo eso la aburría enormemente y la hacía sentir hastío del mundo, por eso a veces duraba bastante tiempo sin asistir a fiestas y recepciones "de sociedad" porque generalmente conseguía lo mismo en cada una de ellas. Estaba casi en el medio del salón porque los chicos que la rodeaban casi no la dejaban caminar y ella cortésmente les contestaba procurando no dejar de caminar, pero ellos la tenían prácticamente rodeada. Alma estuvo a punto de darle un buen empujón al tipo que se le ponía constantemente adelante impidiéndole avanzar, la verdad era que ya se le estaba subiendo el fastidio a un nivel que era peligroso para los demás, pero de pronto apareció Lilian para rescatarla y como esta era muy frontal no tenía empacho de llamar a cada cosa por su nombre. —Ya está bien, muchachos —les dijo en voz alta apartándolos a un lado con manos y brazos para abrirse paso hasta su amiga— Dejen caminar a la chica y compórtense como caballeros. —Vamos Lilian —le dijo uno de ellos, que era el que no la dejaba avanzar, y de hecho casi no la conocía— No seas aguafiesta, déjanos disfrutar de la compañía de esta preciosidad de mujer. —No seas estúpido, Joe —le dijo entre broma y en serio— No la estoy salvando de ustedes, los estoy salvando a ustedes de ella, si miras bien sus ojos te darás cuenta que ya la tenías harta por no dejarla pasar, y lo próximo que iba a pasar era que ibas a rodar por el suelo como un idiota. El llamado Joe se le quedó mirando a Lilian como si le hubiera dicho que las ranas volaban, pero uno de los que estaba al lado de él y a quien conocía muy bien le tomó por el brazo al ver que intentaba bloquear a la chica de nuevo. —No seas idiota, hombre —le dijo tomándolo fuertemente por el brazo mientras le hablaba en voz baja al oído, pero lo suficientemente alto para el que lo escuchara sobre el sonido de la música— Esa chica podría mandarnos a todos a la enfermería si se enoja. —Y quién demonios es ella —preguntó el llamado Joe, a quien no se le pasaba el enojo por el rechazo de Alma— ¿La súper chica? —Pues creo que algo peor —le dijo su amigo— ¿Conoces a Marcus Brum? —¿El peleador de la MMA? —preguntó Joe con algo de sorpresa. —El mismo —replicó su amigo. —Por supuesto que sé quién es —respondió Joe que no entendía que tenía que ver el peleador con lo que estaba pasando aquí con él— Es muy bueno peleando y casi ganó el campeonato hace dos años. —Ese mismo —le dijo su amigo. —¿Y qué demonios tiene que ver ese tipo con todo ésto? —dijo Joe ya francamente molesto con su amigo porque no lo dejaba ir hacia las chicas. —Pues que ése sujeto pensó que podía jugar con Alma Rochester —le contestó su amigo— Y se puso algo altanero con ella y trató de jalarla por el brazo para obligarla a bailar con él —Ajá, entonces la súper chica lo mató, ¿No? —dijo con tono de burla el bravucón— ¿O algo parecido? —Pues que Brum terminó rodando por el piso —le dijo con una sonrisa en la cara— Y cuando quiso levantarse para tratar de sujetarla de nuevo, le dió tal parada en la cara que lo dejó sin sentido por varios minutos. Cuándo volvió en sí su manager se lo llevó a rastras profiriendo amenazas contra la chica y entonces ella lo demandó en la corte y creo que le quitó una tajada millonaria, porque la chica es la hija de uno de los abogados más prominentes de los Ángeles y ella misma es una de las mejores en la barra de abogados del estado de California. Joe no contestó nada más pero un tono de lividez en su cara demostraba que estaba encajando muy mal la noticia porque él pensaba acercarse a la chica y hacer que bailará con él aunque tuviera que obligarla y eso hubiera ido el peor error que hubiera podido cometer en su vida. Ya tenía antecedentes por violencia contra las mujeres, si lo hubiesen acusado de seguro hubiese ido a prisión de inmediato, y si la chica era tan buen abogado con su amigo decía era mejor quedarse quieto y mantenerse al margen, y lo mejor, a varios metros de esa mujer. Los demás que escucharon el relato movían la cabeza afirmativamente porque la mayoría sabía de lo que había pasado al sujeto de la MMA. Y conocían muy bien la fama de Alma Rochester, sabían que no podían presionarla mucho porque no era de las que se dejaba molestar por mucho tiempo.
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