La luz que se colaba por su ventana anunciaba el sol del mediodía, las pocas nubes que había en el cielo adornaban el celeste que reinaba sobre todo y todos, el frio que se dejaba sentir, le recordaba la tormentosa noche anterior...y con ello los recuerdos de aquel apasionado beso que se atrevió a darle el apuesto ojos de ámbar, Geraldo, sin embargo, ya no estaba en la vieja mansión Beaulieu...apenas si había alcanzado a dormir unas horas desde que el heredero Da Silva se había marchado poco después del amanecer, sentía un profundo dolor de cabeza y un apetito voraz atacaba su estómago vacío, el olor a tocino y huevos revueltos inundaba sus fosas nasales haciéndola caminar de prisa hacia la cocina de donde provenía el delicioso aroma, Mason se encontraba jugando en su tablet, absorto en lo

