Tenía miedo de reconocerlo, pero llevaba más de dos horas mirando el reloj para volver a la cabaña, no lo había hecho antes, porque se delataría con Marcelo y ya con lo del día anterior tenía suficiente para que le diera la tabarra. Decidió echar un Dvd y unas cuantas películas, lo hizo sin pensar, porque si lo pensaba, quizás se arrepentiría, intentó convencerse de que lo hacía para no aburrirse mientras cuidaba de la señorita. Llegó a la cabaña más temprano de lo normal, y eso que intentaba no rebasar los límites de velocidad. Sus emociones estaban divididas; por un lado, quería llegar, verla, estar ahí, hacerle compañía. Por el otro, quería que sufriera, que se sintiera sola, igual como se ha sentido él todos esos años, quería que se diera cuenta quien era su padre, quería decir

