¿Puedes atarme las manos, aquí en el sofá? no quiero volver a la habitación y quedarme sola —preguntó Amelia después de haber comido. —Logan se quedó mirándola, no sabía qué hacer, llevaba razón, si la llevaba a la habitación se quedará sola. «¿Y a mí que cojones me puede importar que se quede sola?» — se preguntó cabreado. —No confío en ti Amelia —respondió cansado. —No te estoy pidiendo que lo hagas, solo que cambie de escenario, odio esa habitación, ya sé que no tengo derecho de pedir nada, pero también sé que no eres tan malo, sé que… —Ya te lo he dicho, no me conoces, no me pongas a prueba, porque entonces conocerás el lado oscuro de un hombre a quien no le importa nada. —De acuerdo me voy a la habitación —respondió empezando a levantarse. —No he dicho que te puedes ir —refutó Lo

